En pleno desierto de Atacama, donde el sol brilla sin piedad durante todo el año un hombre de noventa años trabaja con afán entre sus hortalizas. El anciano se llama Jahir y es conocido por ser un abuelo sabio y tenaz. A pesar de las condiciones adversas que existen en el desierto más seco del planeta, el abuelo ha logrado convertir su plantación en un oasis de innovación y sostenibilidad. Por muchos años, el suelo de la región sufrió por la ambiciosa e irresponsable industria minera. Innumerables acciones y planes de mitigación de daños e impacto al ecosistema del desierto provocaron un daño prácticamente irremediable. El agua, como un recurso escaso y preciado en el desierto fue consumida hasta la última gota para satisfacer la avaricia minera en detrimento de toda labor agrícola. Sin embargo, Jahir no se dejó vencer por estas dificultades puesto que con una visión clara y un espíritu indomable, decidió cultivar tal como hace muchos años le habían enseñado en la escuela. E...
Estos son los relatos de un egoísta, independiente y amante de su libertad.