Todo el barrio de La Tortuga en Alto Hospicio conoce a Brian y Jason. Con justa razón se han ganado el afecto de los vecinos más antiguos del barrio. Cómo no estar orgullosos de ellos si son hijos ejemplares que ayudan a sus padres todos los fines de semana en la feria de La Quebradilla y durante la semana asisten a clases en el colegio William Taylor. A pesar de todas las carencias y dificultades que conlleva vivir en uno de los barrios más pobres de la comuna, estos amigos han sobrevivido a todas las malas influencias y peligros que amenazan a los jóvenes que ahí viven. Casi todos los días van a jugar a la pelota con sus amigos a la cancha improvisada que ellos mismos equiparon junto al cerro, entre el basural y la quebrada. Desde pequeños, sus padres les han asegurado lo básico y más, dentro de sus posibilidades. Ninguno de sus padres tiene su escolaridad completa, pero han sacrificado todo por ayudar a sus hijos a salir adelante pese a todo pronóstico. La señora María Morales, que ...
Estos son los relatos de un egoísta, independiente y amante de su libertad.