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Mostrando entradas de septiembre, 2024

El Brian y el Jason.

Todo el barrio de La Tortuga en Alto Hospicio conoce a Brian y Jason. Con justa razón se han ganado el afecto de los vecinos más antiguos del barrio. Cómo no estar orgullosos de ellos si son hijos ejemplares que ayudan a sus padres todos los fines de semana en la feria de La Quebradilla y durante la semana asisten a clases en el colegio William Taylor. A pesar de todas las carencias y dificultades que conlleva vivir en uno de los barrios más pobres de la comuna, estos amigos han sobrevivido a todas las malas influencias y peligros que amenazan a los jóvenes que ahí viven. Casi todos los días van a jugar a la pelota con sus amigos a la cancha improvisada que ellos mismos equiparon junto al cerro, entre el basural y la quebrada. Desde pequeños, sus padres les han asegurado lo básico y más, dentro de sus posibilidades. Ninguno de sus padres tiene su escolaridad completa, pero han sacrificado todo por ayudar a sus hijos a salir adelante pese a todo pronóstico. La señora María Morales, que ...

Misioneros.

En el edificio donde vive Sebastián es común encontrarse en el ascensor con parejas de misioneros que tienen el aspecto característico e inconfundible de los mormones. Por lo general son altos, aunque rara vez se ve a uno bajo. Además, parece que es requisito el tener buena condición física ya que jamás se ha visto uno que no sea delgado o con una contextura atlética. A Sebastián le llama mucho la atención que son monocromáticos, puesto que solo se ha visto en el edificio a personas de raza caucásica y afroamericana, por lo que siempre se ríe de sí mismo por razonar algo tan absurdo. Lo mejor es la vibra que transmiten, siempre saludan a todos con una sonrisa, diciendo "hola" o "buenos días", en un español improvisado que delata su país de origen.  Entre estas parejas de misioneros, había una que destacaba especialmente. Eran dos hombres jóvenes, ambos con una altura imponente y una presencia que no pasaba desapercibida. Con su cabello rubio oscuro y ojos azules, te...

Simone

Alejandro y Simone, dos adolescentes que trabajaban en el área de Souvenir de un famoso parque de entretenciones en Santiago, compartían sus fines de semana, festivos y vacaciones en el parque, mientras que durante la semana asistían a liceos diferentes. Alejandro, de 17 años, vivía en La Florida y era chileno, mientras que Simone, de 16 años, vivía en El Bosque y era hija de migrantes brasileños. Alejandro, siendo introvertido, admiraba en secreto a Simone, quien, con su personalidad explosiva, lo veía solo como un compañero de trabajo confiable. A pesar de que Alejandro soñaba con confesar sus sentimientos a Simone, nunca encontró el valor necesario para hacerlo. Cada vez que la veía, su corazón latía con fuerza y su mente se llenaba de palabras que nunca lograban salir de su boca. En las fiestas improvisadas en casa de Nadia o Simone, Alejandro siempre estaba presente, observando desde la distancia cómo Simone se movía con gracia y alegría entre sus amigos. Aunque deseaba acercarse ...

Final trágico.

  Segunda parte de la historia “Miss Nela”. La aventura de Marianela y Vladimir fue un secreto a voces durante mucho tiempo. Para este adolescente de tercero medio, dominado por sus hormonas, no fue una historia romántica, sino un logro del que se jactaba entre sus pares. “Este weón se come a la Miss más rica del colegio”, decía Joaquín con envidia y admiración. Esa actitud era normal, ya que en esta historia, Romeo era tan necio como el de la tragedia, y Marianela estaba lejos de tener el carácter de una Julieta. Desde cualquier punto de vista, esta era una tragedia cuyo final se había postergado demasiado. En los cinco meses que llevaban de relación, no habían perdido el tiempo con promesas de amor ni escenas románticas. Lo suyo había sido el desahogo de sus deseos carnales. Vladimir, con la condición física de un adolescente que solo quería disfrutar y explotar al máximo la oportunidad que tenía, nunca enfrentó consecuencias. No era tonto y sabía protegerse, pero eso no lo enalt...

El druida.

Continuación de la historia “Cedric y el oso”. En la vasta y mística Arboleda del Nordrassil, donde el árbol del mundo susurra secretos antiguos y la luz del sol se filtra a través de un dosel de ramas robustas y hojas eternamente verdes, el humano llamado Cedric Thorne se embarca en un viaje sin precedentes. Nunca antes un humano había sido instruido en las artes de los druidas, pero Mardant Fuerterroble, un venerado druida de la garfa, vio algo especial en Cedric. Hace un año, Cedric había llegado a la Arboleda del Crepúsculo sin proponérselo luego de cazar a un Worgen, como parte de su entrenamiento especial como miembro de la guardia real de la Villa del Lago. Fue entonces cuando conoció a Mardant, quien estaba malherido luego de luchar contra una incursión de sátiros que amenazaba con corromper la arboleda. Cedric, con su bondad y nobleza, ayudó a Mardant a sanar sus heridas, ganándose así su respeto y admiración. Cedric aceptó la oferta del druida para recibir su entrenamiento. C...

Lo viejo, lo nuevo.

Durante el almuerzo de celebración por el aniversario del colegio de hombres, Mateo, un joven de veinticinco años que se había graduado el año pasado como profesor de Lengua y Literatura y que este año había comenzado a trabajar en el colegio, se dirigió al profesor Salinas con gratitud. Recordó cómo en numerosas ocasiones el profesor Rodrigo se había preocupado por acompañarlo en su primer año como docente. Además, mencionó cuánto había aprendido de él y expresó su agradecimiento por todo el apoyo recibido. "¿Acaso no conoces las obras completas de Gabriel García Márquez? Me imagino que conoces todo sobre Vargas Llosa. Ah, espera, ¿jamás en tu vida has leído a Borges? ¿En qué clase de universidad estudiaste?"  Habían pasado doce años desde que esas palabras hirientes habían dejado una marca profunda en el espíritu del profesor Salinas. Hoy, las recordaba con el mismo dolor que entonces. Se dio cuenta de que ciertas heridas dejan una huella imborrable y que, en ocasiones, has...

ACE: Cochrane.

Cuando el almirante De La Maza asumió el mando de la ACE Cochrane, nos reunió a todos en el hangar principal para informarnos sobre nuestra primera misión. "Seré honesto con ustedes," comenzó, "ninguno de nosotros está preparado para lo que nos espera. Desde pisar un planeta rocoso hasta encontrarnos con formas de vida desconocidas, y mucho menos entrar en guerra con alguna de ellas." Hablaba con tal vehemencia que sentí cómo se me erizaba la piel y un escalofrío recorría mi espalda. "Recuerden su entrenamiento," nos reprendía el sargento adjunto a nuestra división científica, pero las palabras del almirante ya habían calado hondo en todos nosotros. "Mis palabras no son un mensaje de desaliento," continuó el almirante con energía, "les digo esto porque he decidido que nuestro viaje será a un factor de impulso de nivel 2." De inmediato, todos los que estábamos formados en el hangar comenzamos a murmurar. El anuncio del almirante signific...

Cedric y el oso.

Cedric Thorne nació en una pequeña aldea en los campos del bosque de Elwynn. Hijo de una familia de granjeros, pasó su infancia ayudando a sus padres con las tareas de la granja, especialmente en la venta de productos en el mercado de Villadorada. Desde joven, mostró una gran habilidad para el combate, defendiendo su hogar de amenazas locales como lobos, murlocs y bandidos. A medida que crecía, Cedric sentía una creciente inquietud y un deseo de explorar más allá de los límites de su aldea. Inspirado por las historias de héroes y aventureros que escuchaba en la taberna local, decidió dejar su hogar y buscar su propio camino en el mundo. A los dieciséis años, se enroló en la guardia real de Villa del Lago, en las Montañas Crestagrana, donde trabajó como explorador de rutas, protegiendo a los habitantes de la región de las amenazas de orcos y gnolls que acechaban en las montañas. Rápidamente se destacó por su valentía y habilidades en combate. Su dedicación por proteger a los habitantes ...

La fantasía de Olimpia.

  En la parte alta del puerto de Coquimbo, en la calle Bellavista 1499, vive Olimpia Arancibia, una anciana de 91 años cuya vida está marcada por la soledad. Desde la muerte de su amado esposo, Olimpia se ha distanciado de su familia, y sus hijos rara vez le envían un mensaje preguntando si necesita algo. La ausencia de su compañero de vida pesa sobre ella como una sombra constante, pero ha aprendido a sobrellevar sus días con una mezcla de resiliencia y nostalgia. Cada mañana, Olimpia se levanta temprano y, con manos temblorosas, abre su Biblia. Las palabras sagradas le brindan un consuelo momentáneo, pero no pueden llenar el vacío dejado por su esposo. Aunque su vista ya no es la misma, sigue tejiendo a croché, una actividad que le recuerda los tiempos en que su esposo se sentaba a su lado, observándola con amor mientras sus manos creaban hermosos patrones. Tejer es su manera de mantener viva la memoria de aquellos días felices. En su pequeño jardín, Olimpia le habla a sus planta...

El fulgor del valle.

  Continuación historia “Rocas calizas”. En su último aliento antes de desmayarse, don Ernesto observó cómo un misterioso fulgor turquesa emanaba de las rocas calizas esparcidas a su alrededor. En otras circunstancias, podría haber sido uno de esos enigmas que bien valía la pena investigar, pero la pérdida de sangre junto con el dolor intenso en su brazo tenían al pobre anciano con su corazón demasiado agitado como para prestar atención a los asuntos mágicos del valle. Cuando la roca absorbió la sangre del anciano, el fulgor entre las rocas se hizo más intenso, iluminando el entorno con una luz casi sobrenatural. Esa energía y fuerza vital del hombre había despertado la ancestralidad dormida hace eones en la roca. En un instante, todas las épocas se conectaron a la vez. La conciencia moribunda del anciano, por un instante, se fusionó con la esencia de vida del valle. Al cerrar los ojos, vencido por el dolor y la agitación de su pecho, se encontró observando desde lo alto todo el va...

Mi tía Constanza.

  Yashin es el típico estudiante bromista de la clase. Siempre tiene algo gracioso que hacer o decir, y posee un talento innato para relacionarse con las personas y hacer amigos con facilidad. Conversa en todas las clases, y no hay profesor que no le llame la atención por ello. Su hoja de vida está repleta de anotaciones que dicen: “estudiante interrumpe la clase”, “estudiante que no para de conversar”, “estudiante que cuenta chistes durante la clase de inglés”, y así un largo etcétera. Cualquiera que analizara superficialmente su situación diría que a Yashin habría que llevarlo al consejo disciplinario. Sin embargo, a pesar de ser una molestia constante, se ha ganado el corazón de todos sus profesores. Podrá ser una espina en el trasero, pero tiene una voluntad de oro, dice el maestro Bahamondes de Matemáticas. La maestra Maribel de Inglés, aunque le cuesta admitirlo en público, siempre se ríe con sus ocurrencias y llega riendo a la sala de maestros, contándonos su última travesur...

ACE: Esmeralda.

  Cristóbal Rodríguez Galleguillos es uno de los ingenieros de sistemas de diagnóstico asignados al proyecto de construcción de la ACE Esmeralda en el GES, el astillero espacial ubicado en la Luna. Aunque sus padres eran oriundos de Antofagasta, él nació y creció en Santiago, lo que le dotó de una fortaleza y resiliencia necesarias para enfrentar cualquier adversidad. Su carácter fuerte le permitió sobresalir y destacar entre los cientos de candidatos al proyecto lunar. Afortunadamente, el gobierno decidió incluir la mayor cantidad posible de chilenos en el proyecto lo que sumado a sus excelentes cualidades y creatividad, le abrió la posibilidad de ser elegido sin grandes dificultades. Sin embargo, la dirección de la obra estaba en manos de ingenieros rusos, chinos y algunos norteamericanos, quienes, con años de experiencia en la construcción de naves, estaban justificados para tomar las decisiones más críticas del proyecto. Alan Blanco González nació en la colonia chilena de Nueva...

Sé Franco.

  Tamara siempre había sentido que no encajaba del todo en el mundo que la rodeaba. Desde pequeña, los libros fueron su refugio y su escape. En el colegio, se destacaba por su habilidad para la lectura y su amor por la literatura. Siempre se ofrecía para leer en voz alta en la clase de Lenguaje, y sus compañeros la admiraban por su fluidez y pasión. La literatura latinoamericana era su favorita, y tenía una predilección especial por los autores chilenos. Skármeta, Allende, José Miguel Varas, Lemebel y Letelier eran sus compañeros constantes. Letelier, en particular, la fascinaba porque escribía sobre Iquique, su tierra natal. Tamara se consideraba una ratona de biblioteca. Pasaba horas en el Centro de Recursos para el Aprendizaje (CRA) de su colegio, ayudando a la profesora Verónica, la encargada de la biblioteca. La maestra Verónica la consideraba su mano derecha, y juntas organizaban actividades para fomentar la lectura entre los estudiantes. Tamara disfrutaba cada momento en el ...