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El valor interior.

 

El profesor se acercó al estrado y miró a los noventa estudiantes con una sonrisa irónica. "Bienvenidos al primer día de clases de Ingeniería Civil," comenzó. "Veo en sus rostros una mezcla de esperanza y confusión. Permítanme darles una referencia que seguramente encajará con lo que muchos de ustedes sentirán en esta carrera. En 'La Divina Comedia', Dante Alighieri describe su descenso al infierno con las palabras: 'Abandonad toda esperanza, los que entráis aquí'. No puedo pensar en una metáfora más adecuada para lo que les espera. Prepárense para un viaje arduo, porque solo los verdaderamente dedicados saldrán de este infierno con éxito."

Hizo una pausa, dejando que sus palabras calaran en la audiencia. "Aunque, claro, dudo que alguno de ustedes entienda realmente lo que estoy diciendo. No espero que ninguno de los presentes conozca el libro ni mucho menos que lo haya leído. Pero no se preocupen, pronto descubrirán de qué estoy hablando."

La sala quedó en silencio, los estudiantes intercambiaron miradas nerviosas mientras el profesor se deleitaba en su inquietud. En ese momento, Thomas se levantó, orgulloso de su sólida formación literaria adquirida en la escuela de donde había egresado de Cuarto Medio apenas el año pasado. Durante seis años, su maestro de Lengua y Literatura lo había guiado por un increíble y variado camino de libros clásicos, proporcionándole una experiencia invaluable que no permitiría que fuese menospreciada. Sabía que cualquier acto de rebeldía en un estudiante de primer año de universidad podía tener consecuencias, pero también sabía que tenía la oportunidad de enfrentarse al profesor y ganar.

Con prestancia y seguridad, Thomas se puso de pie y miró directamente al profesor. "Con todo respeto, profesor," comenzó, "Dante también escribió: 'El camino al paraíso comienza en el infierno'. Estoy seguro de que todos nosotros aquí estamos dispuestos a recorrerlo y demostrar nuestro valor."

El salón quedó en silencio, el profesor parpadeó, sorprendido por la valentía y el conocimiento del joven estudiante. Thomas se sentó de nuevo, sintiendo que había defendido no solo su educación, sino también el espíritu y la determinación de sus compañeros.

Thomas es un joven distinto a los demás, gracias a la meticulosa y bien planificada influencia de su madre durante sus años de formación. Aunque nacido en una familia acomodada de Iquique, siempre mantuvo los pies en la tierra gracias a ella. Desde pequeño trabajó en el negocio familiar, cargando cajas, atendiendo al público, limpiando baños, y realizando diversas tareas. Estas experiencias moldearon su carácter y personalidad, convirtiéndolo en un joven excepcional. Ahora que vive solo en Santiago, Thomas se dedica a sus estudios universitarios, mantiene su pequeño departamento y cumple con todas sus responsabilidades. Su autonomía, construida a lo largo de los años, le ha permitido superar con éxito su primer año de universidad.

Thomas pronto se dio cuenta de que no todos los jóvenes en la universidad compartían su misma ética de trabajo y responsabilidad. Sus compañeros de clase, muchos de los cuales venían de entornos donde no se les había inculcado la misma estructura de valores, a menudo se sorprendían por su disciplina y determinación.

Una tarde, después de clases, un grupo de estudiantes lo invitó a una fiesta. Aunque sabía que tenía que estudiar, decidió ir, buscando entender mejor a sus compañeros. En la fiesta, vio a muchos de ellos bebiendo en exceso y hablando despreocupadamente sobre lo poco que les importaban sus estudios. Thomas, aunque socializaba con cortesía, no podía evitar sentir una profunda desconexión. Uno de los estudiantes, Juan, se le acercó y le dijo: "Thomas, siempre te vemos tan serio, ¿por qué no te relajas un poco? La vida universitaria también es para disfrutar." Thomas sonrió y respondió con calma: "Disfruto de la vida universitaria de una manera diferente. He aprendido que el esfuerzo y la dedicación traen recompensas a largo plazo." Juan, visiblemente afectado por la sinceridad de Thomas, reflexionó un momento antes de hablar: "Quizás tienes razón. A veces siento que estoy desperdiciando mi tiempo, pero no sé cómo cambiar." Thomas vio una oportunidad para ayudar a su compañero. "Podemos empezar juntos. No es fácil, pero con un poco de disciplina y objetivos claros, puedes lograrlo."

A partir de ese día, Thomas comenzó a estudiar con Juan y algunos otros compañeros que estaban dispuestos a cambiar. Su influencia positiva comenzó a transformar la dinámica del grupo. Aunque no todos abrazaron el cambio, muchos empezaron a valorar la importancia de la responsabilidad y el esfuerzo.

Thomas demostró que, a pesar de las diferencias, es posible influir positivamente en los demás sin perder la propia identidad y fortaleza. Su carácter y determinación no solo le permitieron sobresalir en sus estudios, sino también inspirar a sus compañeros a aspirar a algo más.

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